Universidad Nacional Abierta
RIF. G-20000068-6
24/03/2017
XXXIX
Aniversario

Artículos

El Samán Unista


Desahogadamente expandido, formando su gran copa un amplio paraguas, se erige el añoso árbol de Samán en el patio de la entrada de la Sede Central de la UNA. La humedad atmosférica que por la noche se condesa sobre sus hojas bipinadas de forma oblicua y folios suborbiculares, al amanecer se escurre en un gateo continuo que baña sus flores diminutas de color púrpura dispuestas en cabezuelas hacinadas en las axilas de las hojas. En la mañana del Día del Árbol de 1941, un maestro, empeñado en infundir el culto del árbol en los corazones infantiles, plantó el Samán en los espacios del prestigioso Colegio América, del cual era Director. Gabriel Loperena es el nombre de este educador; gracias a su vocación ambienta, el recién inaugurado edificio del colegio, diseñado por el arquitecto Santiago Nuñes, albergó a este gigante, símbolo y mensajero de la educación ambiental. En su sereno tráncito hacia la madurez, el frondoso árbol de la América Tropical cobijó encuentros, voces y treguas al tiempo que recibió recompensas: en 1970, al iniciar sus actividades, la Universidad Metropolitana lo convirtió en uno de sus símbolos. Y luego, cuando esta institución se mudó a la caraqueña urbanización de la Urbina, se llevó consigo un retoño y lo sembró en su Plaza del Rectorado. La Universidad Nacional Abierta, desde su creación en el año 1977, adoptó al ya maduro Samán y, desde entonces, le prodiga cuidados y honores. Jardinero amoroso, Otilio Vélez ha sido fiel custodio de su majestuosidad. Y el poeta de Victor José Higuera Castellano lo eternizaen el himno de la UNA: “El Samán con su sombra te abriga y Bolivar te da su calor”.


Texto: Prof. Leonardo Rodriguez.